Qué son los gastos extraordinarios de los hijos y cómo se diferencian de los ordinarios
De forma simple, los gastos ordinarios son previsibles y periódicos: alimentación, ropa habitual, material escolar ordinario, vivienda, suministros, transporte cotidiano o gastos médicos básicos. Se repiten y se presuponen dentro de la pensión o de la contribución pactada.
Los gastos extraordinarios, en cambio, suelen ser puntuales, no periódicos y con un impacto económico relevante. A menudo también son difíciles de prever, o no encajan en el “día a día” ordinario. Por eso generan fricción: no están interiorizados como parte del presupuesto mensual.
Ejemplos habituales que suelen tratarse como extraordinarios: tratamientos odontológicos u ortodoncia no cubiertos, gafas y lentillas, logopedia o terapia cuando no están ya pactadas como gasto regular, excursiones o viajes escolares de importe alto, o clases intensivas de refuerzo en momentos concretos.
Hay una zona gris importante: las actividades extraescolares. Si el menor lleva años con una actividad estable y está integrada en su rutina, es frecuente que se trate como gasto ordinario o “ordinario ampliado”, dependiendo de cómo se redactó el acuerdo y de las circunstancias familiares.
